Toda la poesía futbolera al compás del 2 x 4 cada viernes al caer la noche la voz de un poeta te ilumina el alma x AM 1220 y x www.cadenaeco.com.ar hacia todo el universo...
Un Cuento de Fútbol hecho Vida, Préndete a una Charla Futbolera con Adrián Bianchi y deja que la Poesía del Fulbo te acaricie con Ternura! Todos los viernes de 22 a 24 hs por Radio Cadena Eco AM 1220 www.cadenaeco.com.ar
jueves, 24 de julio de 2014
sábado, 12 de julio de 2014
Para Diego...
Y en el viento que despierta a
los vivos un conventillo gris… un puñado de arrabal…una olla que desborda de
esperanza…y la melodía tierna hecha canción que nace de un zorzal sobre la
melancólica inspiración de un pincel que acaricia una firma que dice…quienquela
martin…
Y entre inciertos pasillos que
historias desangran, unos cuantos pibes todos despeinados corren descalzos
detrás de una especie de pelota hecha vaya a saber uno con que a la espera
ansiosa de un atesorado desayuno caliente..mana bendito de tantas piernas
delgadas…
Pasan las horas….el tiempo no
descansa y el silencio que de a poco se hace voz se transforma en la antesala
del canto alado que entonan miles de gargantas que sueñan sobre un tren repleto
con banderas hechas entre pintadas poesías..
Nace la tarde, césped mojado, suena la viola de Pappo, vibra
la tierra, los tipos siguen gritando y jugando como juega un niño un suspiro
incoherente canta al compás del dos por cuatro.
Una pluma cae del cielo y aterriza tenue entre una fantasía
de colores, mientras Dios… mientras Dios sigue esperando.
Y las voces que huyen hacia allá silenciosas espera la
música que descansa en los pies de tal milagro hecho hombre.
Momento sagrado…. Sublime caricia al alma…de pronto.. la
felicidad que se hace añicos entre las palmas de las manos…..sale Dios, besa la
cancha, fecunda fuente de alegría, el cemento tiembla de risa y en vuelo se
agitan de locura las voces de un estadio que palpita emocionado su abundancia .
Se alzan los brazos...divina providencia…luz prodiga que eleva su estatura entre atónitos
seres que embriagan de alborozo un corazón palpitante….
Y un silbato que suena, frenesí incontenible de pasión, la
magia ya esta rodando, todo vuelve a ser normal, Dios….Dios ya esta nuevamente
creando…
Adrian Bianchi.
martes, 8 de julio de 2014
"Historias de Potrero"...
"Historias de Potrero", murmullo divino que se convierte en poesía cuando el grito es de gol...
viernes de 21 a 23 hs por AM 1220 Radio de Cadena Eco y hacia todo el universo por www.cadenaeco.com.ar.
viernes de 21 a 23 hs por AM 1220 Radio de Cadena Eco y hacia todo el universo por www.cadenaeco.com.ar.
viernes, 4 de julio de 2014
El milagro de Lionel
El viejo me había enseñado todo sobre el arte de la pelota,
a matarla con el pecho, pegarle con 3 dedos, tocar de primera cuando recibía de
frente y a cabecear con los dos parietales, me había llenado de consejos
futboleros y contado cientos de historias de potrero, de labruna, de distefano de
rojitas y de diego, era una verdadera enciclopedia futbolera, para el la
táctica y la estrategia se morían tan solo con un movimiento de cintura..
En sus 84 años de edad había visto todo, a pele, a cryuf, a
bekenbaguer, a la maquina, a los carasucias y a la naranja mecánica, conocedor
avezado en la evolución de todos los sistemas de juego, el piramidal, la doble
uve, el cerrojo y el catenachioo, un estudioso de la presión, el recupero y la
velocidad en ataque, estadista de formaciones históricas, el futbol era su
vida, su pasión y su alegría, el futbol era todo para él.
Tucho del barrio de saavedra, fana de platense y del polaco
Goyeneche, con la pinta de un dandy y la labia de un payador, toda una vida
llena de historias, de café, de futbol y tango, gomia de los más queridos, el
lunfardo era su habla y las minas su perdición, milonguero de taco y punta, con
la guita hacia milagros, de cada copa un bandoneón…
El viejo se estaba
yendo y lo sabía, sus piernas ya no tenían la potencia de los goleadores ni su
garganta el grito de gol, en cada abrazo hacia una pausa y me miraba como diciendo
todavía no, me falta algo, no quiero irme, abrázame una vez más, y yo en mi
inocencia no sabía qué hacer, adonde buscar, adonde encontrar lo que él quería,
lo que necesitaba, lo que en la tristeza de sus ojos me pedía a gritos.
Hasta que una tarde con sol de otoño, después de pedirle
tanto a dios por una señal milagrosa, pude advertir finalmente en la tibieza de
su mirada, lo que tanto añoraba en lo más profundo de su corazón, lo que lo
hacía respirar, lo que lo mantenía vivo aunque sea por un segundo más.
Deje todo por hacer y sin pensarlo, inmediatamente fui en
busca de su bufanda de lana, de su gorro gris y de aquel largo tapado que lo había
abrigado en tantas noches de boxeo en el luna park, lo arrope bien, lo alze en
mis brazos y me fui directo a tomar un taxi..
Faltaban minutos para el comienzo del partido, jugaba la
selección frente a Brasil, la cancha estaba repleta, no entraba ni un afiler y
ahí estaba yo esperando el milagro, entre una multitud de almas que gritaban
sin cesar y el silencio de mi viejo que en cada latido parecía despedirse un
poco más.
Sin la certeza de que
mis plegarias hayan sido escuchadas y con la duda constante de si mi fe era
realmente verdadera, dios volvió a mover sus fichas a mi favor y a demostrarme en
toda su magnificencia que el jamás abandona la obra de sus manos.
Fue cuando el reloj
marco las 4 de la tarde y el silbato del árbitro penetro como un rugido en los oídos
de mi viejo, sus ojos volvieron a brillar como las estrellas brillan en el
cielo y su corazón a latir como laten los corazones enamorados.
Y ahí entonces, en ese mismo instante me di cuenta
que los sueños que nacen desde el corazón siempre se cumplen, fue ahí cuando me
di cuenta que en cada pelota que el rápidito y encarador 10 argentino acariciaba,
su alma vibraba, que en cada firulete que tiraba su aliento era nuevamente de
vida, que en cada corrida driblienesca su espíritu comenzaban a cobrar vida.
Fue ahí cuando tuve
la certeza de que el viejo no se quería ir de esta tierra sin verlo jugar a el,
fue ahí cuando supe en lo más profundo de mi alma que el milagro que faltaba…se
llamaba Lionel…
Adrian Bianchi.
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