Y en el viento que despierta a
los vivos un conventillo gris… un puñado de arrabal…una olla que desborda de
esperanza…y la melodía tierna hecha canción que nace de un zorzal sobre la
melancólica inspiración de un pincel que acaricia una firma que dice…quienquela
martin…
Y entre inciertos pasillos que
historias desangran, unos cuantos pibes todos despeinados corren descalzos
detrás de una especie de pelota hecha vaya a saber uno con que a la espera
ansiosa de un atesorado desayuno caliente..mana bendito de tantas piernas
delgadas…
Pasan las horas….el tiempo no
descansa y el silencio que de a poco se hace voz se transforma en la antesala
del canto alado que entonan miles de gargantas que sueñan sobre un tren repleto
con banderas hechas entre pintadas poesías..
Nace la tarde, césped mojado, suena la viola de Pappo, vibra
la tierra, los tipos siguen gritando y jugando como juega un niño un suspiro
incoherente canta al compás del dos por cuatro.
Una pluma cae del cielo y aterriza tenue entre una fantasía
de colores, mientras Dios… mientras Dios sigue esperando.
Y las voces que huyen hacia allá silenciosas espera la
música que descansa en los pies de tal milagro hecho hombre.
Momento sagrado…. Sublime caricia al alma…de pronto.. la
felicidad que se hace añicos entre las palmas de las manos…..sale Dios, besa la
cancha, fecunda fuente de alegría, el cemento tiembla de risa y en vuelo se
agitan de locura las voces de un estadio que palpita emocionado su abundancia .
Se alzan los brazos...divina providencia…luz prodiga que eleva su estatura entre atónitos
seres que embriagan de alborozo un corazón palpitante….
Y un silbato que suena, frenesí incontenible de pasión, la
magia ya esta rodando, todo vuelve a ser normal, Dios….Dios ya esta nuevamente
creando…
Adrian Bianchi.
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